Historia de Ciudadela



Ciudadela

Con un pasado similar al del resto de la población de 3 de febrero en las tierras de Ciudadela estaban ocupadas en su parte norte por la Chacarita de los Colegiales, extensa propiedad de los Jesuitas.

Estas tierras integraron el partido de San José de Flores hasta la federalización de Bs.As.(1880) pasando a formar parte, después de esta fecha, del partido de Gral. San Martín. Conocida la zona en los primeros años de este siglo como Villa Liniers, en recuerdo del Héroe de la Reconquista de Buenos Aires, esta denominación se fue perdiendo con el tiempo, imponiéndose el nombre de Ciudadela. Esta zona permanecio casi despoblada con la permanencia de algunos ranchos y negocios de campo, distanciados entre si.

Frente a la actual estación del ferrocarril se levantaba la antigua posta en que detenían las galeras que transportaban pasajeros y correo, cuyo edificio se hallaba flanqueado por dos gigantescos ombúes. En 1865 se radicó, proveniente de Italia, don Bernardo Frione, el que levantó su casa a la vez que comenzó a explotar la producción de una quinta y un almacén, conocido como "De los Gauchos", comercio que junto con el de Baldomero López, situados ambos sobre la antigua calle Real (actual Gaona) fueron los únicos negocios ubicados en la parte norte. El almacén de López a la muerte de éste siguió atendido por su viuda, la que en 1874 se casó con don Antonio Garavano. En la zona sur se hallaban radicados, entre otras, las familias Weigel, Bianchi y Furst; estos últimos ocupaban un antiguo chalet rodeado de un amplio parque conocido con el nombre de "La Gironda". Entre los años 1868 y 1872 se radicaron en la zona las familias de José Solari, Manuel Castro, Carlos Sambucetti, Nicolás Achával; la quinta de los Solari fue comprada años después por don Santiago Podestá quien fue el primer delegado municipal. Por su parte el Dr. Nicolás Acháaval, que llegó a ocupar altos cargos en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, edificó su propiedad en lo alto de la loma, lindero a la parte donde hoy se alzan los cuarteles.

Otras familias que se radicaron en la zona hacia fines del siglo pasado fueron las de Trebino, Rocca, Parodi, Carretto, Devicenzi, Fossa, Badaracco, Capurro, y de Juan R. Garavano, el que había adquirido tierras que habían pertenecido al Gral. Venancio Flores.

Ciudadela

En 1875, en tierras ocupadas actualmente por la Av. Gral. Paz, comenzó a erigirse la Capilla y Colegio de la Sociedad Hijas del Divino Salvador, en terrenos que en 1830 había donado doña Mercedes Córdoba. Inauguradas las obras por Monseñor Federico Aneiros, fueron puestas bajo la advocación de San Cayetano. La dificultad en los transporte hizo que se realizaran gestiones ante don Antonio Cambaceres, presidente del Directorio del Ferrocarril del Oeste, obteniéndose la instalación de un apoderado que facilitó la llegada de los alumnos. Este fue el orígen de la actual estación Liniers. En 1904, al ser afectados los terrenos ocupados por el Colegio y la Capilla a la traza de la Av. de Circunvalación el Colegio fue trasladado a la calle Cuzco de la Capital.

Ante la epidémia de fiebre amarilla que en 1871 asoló a Buenos Aires, se instaló en la zona un amplio lazareto, el que por algún tiempo tubo la apacible vida pueblerina. En 1888 se habilitó el camino de macadam que unía Flores con Morón (actual Av. Rivadavia) obra que contribuyó en gran escala a facilitar el tráfico comercial que por entonces comenzaba a tener movimiento.

La primera industria en la zona fue la fábrica de almidones y chuños "La Colombiana", propiedad del Sr. Ambrosio De Fazio; fue inaugurada en 1890, sobre amplios terrenos ubicados cerca del ferrocarril. Ayudado por sus cuatro hijos el Sr. De Fazio llegó a extender sus relaciones comerciales a prácticamente todo el país.

En 1902 fueron finalizadas las obras de los "Cuarteles", los que se levantaron parte alta de la loma, linderos a la quinta de Achával, ocupando tierras de don Demetrio Pastorino y que con anterioridad pertenecieron a la familia Cervetto. Con ladrillos fabricados en el mismo terreno se levantó esta obra, la más importante del país por aquel entonces. Erradicada de la zona de Chacarita donde había sufrido una explosión se estableció en Ciudadela la fábrica de pólvora "El Polvorín".

En 1907 dado el alto poder del material que se manipuleaba volvió a ocurrir otra explosión y las autoridades municipales le prohibieron seguir trabajando.

En 1910 se dictó una ordenanza que autorizaba a la firma Santamarina y Cía. a formar un pueblo, para lo cual habían adquirido 65 manzanas divididas en cuatro fracciones. El primer remate se hizo el 11 de noviembre del mismo año y a partir de entonces continuó en forma muy activa la venta de lotes. Con esto se acrecento la cantidad de vivendas y se hicieron obras para mejorar las condiciones de vida como la nivelación de las calles para eliminar los pantanos, construcción de veredas y pasos de piedra, arborestación y mejoras en el cauce del Arroyo Maldonado.

Como fecha de fundación del pueblo se tomo el 1 de diciembre de 1910, día en que quedo habilitada la estación del ferrocarril. En 1911 bajo la dirección de la Srta. Elena Detchessarry se habilitó la primer escuela. Tres años después en 1914, se inauguró la Escuela Nº 5, la que tiempo despés se fusionó con la anterior. Ya en 1916 ls escuela funcionaba en dos turnos con una concurrencia de casi 300 alumnos.

En 1917 comenzó a funcionar la Nº26, en 1923 la Nº31. En 1910 en terrenos que fueron propiedad de la familia Fossa se comenzó a levantar el cementerio de la colectividad Israelita perteneciente a Chevrah Keduscha Aschkenazi.. Otro cementerio de la misma colectividad propiedad de Hesed Chel Emeth, se inauguró en 1927. Tenía 45.000 mts.cuadrados con frente a la actual Av. Marcelo T. de Alvear. En 1911 se inauuró el Correo, hasta allí la correspondencia llegaba a Liniers.

A mitad de camino entre Ramos Mejía y Ciudadela se instaló el primitivo cuartel de policia, estando a las órdenes del Comisario don Dionisio Bordes; la dotación de este cuartel junto a la de un pequeño destacamento que estaba a órdenes de don Vicente Ferrace, fueron las dos primeras presencias policiales en la incipiente villa.

En 1914 se inauguró la representación del Telégrado de la Pcia., cuya oficina se instaló en el local de la policía; como telegrafista quedó encargado el Sr. Juan Beni. Antonio Caravajal y José Alfonso publicaron el 15 de marzo de 1923 el primer periódico de la villa, cuya aparición era quincenal y se llamaba "Ciudadela". Le siguieron a este "El Eco" de Luis Hiriart, "El Latigo" de Rodríguez Arbal; más tarde aparecio la revista "Labor y Lirismo"dirigida por Ramón Correa.

El alumbrado eléctrico llego como decreto municipal en 1918 y se instaló en 1923. El 19 de marzo de 1938 se inauguro el hermoso templo estilo románico consagrrado a Santa Juana de Arco.

 
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